sábado, abril 22, 2006

Anotaciones de una libreta negra. (XII)

Espiar es informarse, pero no saber. Es tiempo de espiar porque es tiempo de vacío. Hay un ansia de nadar pero también de guardar la ropa: de estar atento sin sentir, de oír sin escuchar, de ojear sin ver, catar sin paladear, de rozar sin palpar. El universo parece estar sumido en un abismo de timidez donde lo lejano se acepta mientras que la proximidad de todo compromiso resulta gravosa carga. Comprendemos sin comprometernos y sólo nos damos cuenta de ello cuando de súbito somos nosotros quienes estamos en el vórtice del maëlstrom y descubrimos la indiferencia que nos rodea, el solitario anonimato en el cual se desenvuelve el ovillo de la existencia.